La Feria deja recuerdos que duran para siempre, pero también deja huella en tus alpargatas. Polvo del albero, alguna mancha de rebujito, horas de sevillanas y kilómetros de calle empedrada pasan factura hasta al calzado más resistente. Si al llegar a casa miras tus alpargatas favoritas y no reconoces su color original, no te alarmes: tienen solución, y más fácil de lo que crees.
Saber limpiar unas alpargatas correctamente marca la diferencia entre un calzado que dura temporadas y otro que se queda en el armario. El error más habitual es pasarlas por agua como si fueran unas zapatillas de tela, cuando materiales como el esparto, el yute, el lino o el serraje necesitan un trato bastante más delicado. Un exceso de humedad puede deformar la suela, aflojar el cosido o endurecer la fibra natural.
Por eso, aquí te explicamos paso a paso cómo limpiar alpargatas después de la Feria de forma sencilla, eficaz y sin cargarte los materiales en el intento.
Antes de empezar: identifica el material de tus alpargatas
No todas las alpargatas se limpian igual. Antes de aplicar cualquier producto, conviene saber con qué estás trabajando:
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Esparto o yute: material natural y poroso, el más delicado ante la humedad. Absorbe el agua con facilidad y puede perder forma si se empapa.
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Tela o lona: más resistente, acepta bien la limpieza húmeda, aunque tampoco conviene exagerar.
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Serraje o ante: requiere productos específicos y mucha delicadeza. El frotado brusco puede levantar la fibra o dejar marcas permanentes.
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Piel: la menos habitual en alpargatas tradicionales, pero se limpia bien con un paño húmedo y algo de crema específica.
Tener esto claro desde el principio te ahorrará más de un disgusto.
Paso 1: Cepilla en seco antes de tocar el agua
Antes de usar cualquier líquido o producto, elimina toda la suciedad superficial que puedas. Coge un cepillo de cerdas suaves —puede ser uno de ropa o incluso un cepillo de dientes viejo— y pásalo en seco por toda la alpargata: la parte superior, la suela, el esparto lateral y las costuras.
Insiste especialmente en la zona del esparto trenzado, donde el polvo y la tierra tienden a acumularse entre las fibras. Este primer cepillado en seco es fundamental: si aplicas humedad antes de retirar la suciedad superficial, lo único que conseguirás es extender las manchas y que penetren más en el material.
Hazlo con paciencia y verás cómo ya con este solo gesto las alpargatas recuperan bastante color.
Paso 2: Prepara la fórmula casera de La Ordenatriz
Uno de los trucos más populares y efectivos para limpiar alpargatas en casa es la conocida fórmula de La Ordenatriz, una mezcla casera que limpia en profundidad sin dañar los materiales si se usa bien.
Los ingredientes son:
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500 ml de agua templada
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2 cucharitas rasas de jabón en escamas
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60 ml de amoniaco
Mezcla todo en un pulverizador y agita bien antes de cada uso. El amoniaco actúa como desengrasante y potencia la acción del jabón, mientras que el agua templada ayuda a que todo se disuelva correctamente.
Importante: ventila bien la habitación cuando prepares o uses esta mezcla. El amoniaco tiene un olor bastante intenso y no conviene respirarlo en espacios cerrados.
Paso 3: Aplica la mezcla y deja actuar
Con el pulverizador, aplica la fórmula sobre la zona que quieras limpiar. La clave está en cubrir bien la superficie sin empaparla: unas cuantas pulsaciones son suficientes. Si ves que la tela o el esparto se oscurecen mucho por el exceso de líquido, has puesto demasiado.
Deja actuar la mezcla durante dos o tres minutos. Ese tiempo de reposo es el que permite que los ingredientes desprendan la suciedad incrustada sin necesidad de frotar con fuerza después.
Para las manchas más rebeldes —como las de rebujito o refrescos azucarados— puedes aplicar un poco más de producto y dejar actuar algo más de tiempo antes de continuar.
Paso 4: Retira la suciedad con una bayeta suave
Pasado el tiempo de actuación, coge una bayeta o un paño de microfibra ligeramente húmedo —solo con agua limpia— y retira la suciedad con movimientos suaves y circulares.
No frotes con fuerza, especialmente si tus alpargatas son de serraje o de un tejido delicado. En estos casos, basta con presionar suavemente y levantar la suciedad sin arrastrarla. Para las de tela o lona puedes ser algo más insistente en las zonas con más mancha.
Si tras el primer pase la mancha no ha desaparecido del todo, repite el proceso: pulveriza de nuevo, deja actuar y retira. Es mejor ir poco a poco que pasarse con la humedad en un solo intento.
Paso 5: Bicarbonato en el interior para el olor y la humedad
El exterior no es lo único que sufre durante la Feria. Por dentro, el calor y el uso prolongado sin calcetines hacen que el calzado acumule humedad y, con ella, ese olor característico que no resulta especialmente agradable.
La solución es tan sencilla como efectiva: echa una cucharada generosa de bicarbonato sódico en el interior de cada alpargata y déjalo reposar durante toda la noche, o al menos durante una hora si tienes prisa.
El bicarbonato absorbe la humedad y neutraliza los olores de forma natural, sin perfumes artificiales que se disipen a los dos días. Es un truco infalible que funciona también con cualquier otro tipo de calzado cerrado.
Paso 6: Cepilla de nuevo y deja secar al aire
Al día siguiente, o cuando haya pasado el tiempo de reposo, dale la vuelta a las alpargatas para que caiga el bicarbonato sobrante y cepilla bien el interior para retirar cualquier resto.
Haz lo mismo en el exterior: un último cepillado suave para igualar el acabado y levantar la fibra si ha quedado algo apelmazada tras la limpieza húmeda.
Por último, y esto es importante: deja secar las alpargatas al aire libre, a la sombra. El sol directo puede decolorar los tejidos, resecar el esparto y hacer que la suela se despegue antes de tiempo. Una corriente de aire suave en un lugar a la sombra es suficiente para que sequen bien en unas horas.
Consejos extra para que duren más temporadas
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No las guardes húmedas. Por tentador que sea meterlas al armario al llegar a casa de madrugada, espera a que estén completamente secas. La humedad favorece la aparición de hongos y malos olores difíciles de eliminar después.
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Guárdalas dentro de una bolsa de tela, nunca en plástico. Las bolsas plásticas no transpiran y pueden generar condensación que deteriora el esparto.
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Si son de serraje, aplica un protector específico antes de volver a usarlas. Hay sprays impermeabilizantes para ante que ayudan a que las manchas no penetren tan fácilmente la próxima vez.
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Para el esparto amarillento, una mezcla de agua con unas gotas de agua oxigenada puede ayudar a devolverle el tono claro original. Aplica con un cepillo suave y deja actuar al sol unos minutos —en este caso concreto, el sol juega a tu favor.
Con un poco de paciencia y los productos adecuados, tus alpargatas pueden salir de la Feria y llegar al verano como recién estrenadas. Porque al final, el truco no está en comprar calzado nuevo cada año, sino en cuidar bien el que ya tienes.